Depresión y ansiedad, agobia la salud mental de los jóvenes en Coatzacoalcos
La psicóloga escolar Luisa del Carmen Martínez Ortiz señaló que los adolescentes de 14 a 16 años son los más afectados
Aretsi Jaramillo / Latidos del sur
La salud mental de los jóvenes y adolescentes atraviesa un momento crítico, así lo describe Luisa del Carmen Martínez Ortiz, psicóloga del Colegio General Ignacio Zaragoza, quien todos los días atiende a adolescentes que luchan con emociones que, en muchos casos, no saben cómo expresar.
Para ella, el panorama es claro, “Estamos en un nivel declinable. La salud mental de los jóvenes está alterada por la sociedad y por todo lo que los rodea.”
Desde su experiencia dentro del plantel, Luisa explica que los problemas emocionales más comunes son la depresión y la ansiedad, seguidos por alteraciones de personalidad y trastornos alimenticios.
“Estos problemas se mezclan entre sí; la ansiedad se junta con la depresión, la baja autoestima con los trastornos alimenticios, y todo eso va formando otros conflictos que los adolescentes están presentando con más regularidad”, comenta.
Una etapa clave: la adolescencia media
La psicóloga menciona que la adolescencia tiene tres etapas; temprana, media y tardía, pero es la adolescencia media, entre los 14 y 16 años, cuando la inestabilidad emocional se vuelve más evidente.
“Es ahí cuando empiezan a tomar decisiones, a buscar su identidad, a ser conscientes de quiénes son y quiénes quieren ser. Si yo tuviera que señalar un momento donde aparecen más problemas, diría que es esa etapa.”

¿Afecta más a hombres o mujeres?
A diferencia de otros tiempos, donde los trastornos emocionales parecían más frecuentes en mujeres, hoy la especialista observa un impacto más equilibrado “En la antigüedad afectaba más a las mujeres, pero en esta etapa afecta a ambos. Solo que lo expresan diferente.”
Esa diferencia en la expresión emocional es clave para entender por qué muchos problemas de los jóvenes pasan desapercibidos.
“El hombre reprime más. No es tanto de externar lo que siente por miedo a ser juzgado. Las mujeres, al contrario, son más expresivas. Pero eso no significa que ellos sufran menos, sino que les cuesta más pedir ayuda”, relata la entrevistada.
Factores que deterioran su bienestar emocional
Para Luisa, los factores que detonan los problemas emocionales en jóvenes se dividen en dos grandes grupos: internos y externos.
“Hablamos de falta de identidad, de no sentir aprobación, de no tener una autoestima adecuada. Pero también está el ambiente escolar, su entorno social, la presión de sus amigos, de la familia. Todo eso influye en que tengan una distorsión de su personalidad”, expresa.
El papel contundente de las redes sociales
Las redes sociales son un elemento que la psicóloga no deja fuera. Para ella, este espacio digital tiene un impacto profundo en la construcción emocional de los adolescentes.
“Juegan un papel importante porque es su proceso de identidad. A veces son personas diferentes en redes que en la vida real. Y es más fácil llevar una vida ficticia que una real. Cuando no saben ocuparlas adecuadamente, el impacto puede ser catastrófico”, nos platica.
Esa presión se intensifica cuando los jóvenes sienten la obligación de destacar o ser perfectos ante los demás.
“Claro que contribuye. La ansiedad, la depresión y los trastornos alimenticios tienen mucha relación con cómo ellos se perciben y cómo quieren aparentar algo que no están aceptando en su vida real.”

La familia y la escuela: el origen y el espejo
Para la entrevistada, todo problema emocional tiene una raíz, y el entorno familiar es muy importante porque es la primera base.
“Los hábitos que traen de casa los adaptan a su entorno social y escolar. Si el entorno familiar no es adecuado, va a repercutir, inevitablemente, en lo social”, comenta.
Esto se refleja en comportamientos visibles como cambios de humor, aislamiento, enojo, poca comunicación, dificultad para relacionarse o incluso exceso de entusiasmo que puede ocultar conflictos más profundos.
“Un joven que se aísla, que reprime emociones, que no come, que está excesivamente enojado… son señales claras. Pero también hay quienes se ven muy felices y aun así están pasando por cosas complicadas”, relata.
¿Cómo diferenciar lo normal de lo preocupante?
La psicóloga es contundente “Cuando lo normal se vuelve anormal, es momento de acudir a un experto. No hay que esperar a que el problema crezca.”
Comenta que, si no se atienden los problemas a tiempo, el joven puede pasar de un conflicto leve a uno moderado o incluso grave.
“Y cuando ya llega a niveles graves, la estabilidad se afecta por completo.”
Consecuencias en la escuela y en la vida diaria
El impacto de estos problemas emocionales se refleja directamente en el rendimiento escolar, principalmente porque los problemas académicos tienen un trasfondo emocional y familiar.
“Todo tiene que ver con la parte social, familiar y con el estilo de crianza. Cuando algo no está bien en casa, tarde o temprano se nota en la escuela”, señala.
¿Qué pueden hacer las familias?
Luisa recomienda un paso sencillo, pero poderoso, la escucha activa, el cual es muy importante en el entorno familiar.
“Hay que tener tiempo para ellos, escucharlos sin juzgar, para que puedan externar lo que sienten y vean a su familia como una red de apoyo.”
Hay tratamientos que pueden ayudar
Entre los métodos más utilizados, destaca la terapia cognitivo-conductual.
“Nos permite ver toda el área mental y forjar una conducta de cambio. Ayuda a que el joven se desenvuelva mejor y a identificar qué áreas necesitan reforzarse.”
Prevención en casa y en la escuela
Tanto en el hogar como en los centros educativos, la psicóloga considera indispensable fomentar hábitos positivos
“Rutinas de apoyo, hacer deporte, leer, hablar de emociones, tener talleres en las escuelas sobre salud mental y propósito de vida. Eso hace una gran diferencia.”
¿Por qué aún existe miedo de ir al psicólogo?
Aunque admite que ahora la asistencia psicológica es más aceptada, el temor todavía existe.
“Hay miedo a ser juzgados, pero recibo más casos de hombres que de mujeres que necesitan ser escuchados.”
Un mensaje final para los jóvenes
Antes de concluir, la especialista compartió un mensaje que repite constantemente entre sus estudiantes
“Que pierdan el miedo. La salud mental es muy importante. Tenemos que sobrellevarla para tener una vida equilibrada física, mental y emocional”, finalizó.
