Pemex: ¿fuga de ducto pone en peligro río de Veracruz? Esto es lo que sabemos
Es una de las principales fuentes de agua dulce en el norte de Veracruz, cuya cuenca abastece a comunidades rurales, áreas agrícolas y zonas urbanas
Cortesía de Laura Pacheco/Diario del Istmo

Una nueva fuga de hidrocarburo registrada en un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha generado preocupación entre autoridades y habitantes del norte de Veracruz, debido al riesgo de que el crudo llegue al río Cazones, un afluente vital para la región.
El incidente ha provocado el desalojo de familias, alerta sanitaria y la movilización de equipos de emergencia para evitar que la contaminación afecte aún más el medio ambiente y el suministro de agua potable.
El río Cazones es una de las principales fuentes de agua dulce en el norte de Veracruz, cuya cuenca abastece a comunidades rurales, áreas agrícolas y zonas urbanas como Poza Rica, Tihuatlán y Coatzintla. Además de su función como recurso hídrico, el río sustenta la biodiversidad local y es un componente esencial para la vida y la economía regional.
Durante años, este afluente ha enfrentado amenazas derivadas de lluvias intensas, desbordamientos e infraestructura insuficiente para contener inundaciones. A inicios de octubre de 2025, el desbordamiento del río ya llevó a autoridades estatales a desplegar operativos de atención inmediata y habilitar refugios temporales para pobladores afectados por inundaciones.
La presencia de manchas de hidrocarburo en sus aguas también ha sido reportada por vecinos, quienes señalaron que tras crecidas del río, superficies y lodos quedaron cubiertos por una película aceitosa que irritaba la piel y respiración de las personas.
La relevancia del Cazones radica en que cualquier contaminación química o petrolera podría tener efectos duraderos en la salud pública, la agricultura local y los ecosistemas ribereños, impactando incluso las fuentes de agua potable de decenas de miles de personas.
El derrame más reciente y su evolución
El reporte más reciente indica que desde la mañana del viernes en el ejido San Miguel Mecatepec se registró una fuga en un ducto petrolero que corre por una ladera cercana y ha permitido que hidrocarburo se desplace por canales naturales hacia zonas habitadas. La presencia de vapores y olor fuerte obligó a desalojar al menos seis familias, cuyos hogares quedaron expuestos a irritaciones oculares y problemas respiratorios.
El agente municipal local señaló que el canal afectado está conectado con el sistema que desemboca en el río Cazones, por lo que existe un riesgo real de que el derrame alcance el cauce principal si no se controla con rapidez.
Por ahora, el personal de Pemex se ha concentrado en atacar el punto de fuga en el ducto, pero aún no ha iniciado la recolección del crudo acumulado en los canales pluviales que podrían transmitirlo río abajo.
Acciones de Pemex y autoridades ambientales
Este no es el primer derrame en la región. En octubre de 2025, una ruptura en el oleoducto Poza Rica–Madero también provocó la contaminación del río Pantepec, afluente que desemboca hacia el norte de Veracruz, lo que llevó a Pemex a instalar barreras oleofílicas, bombas de absorción y a desplegar personal especializado para contener el hidrocarburo y recuperar miles de litros del río.
En esa ocasión, la petrolera afirmó que las reparaciones del ducto estaban completas y que continuaba con actividades de limpieza en los tramos afectados, en coordinación con la Secretaría de Marina (Semar), la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y gobiernos estatales y municipales.
En el incidente actual, autoridades locales y estatales han enfatizado la necesidad de acelerar las labores de remediación y protección del medio ambiente, así como de restablecer el agua potable para las poblaciones que dependen del río Cazones, muchas de las cuales han sufrido cortes preventivos del servicio para evitar consumo de agua contaminada.
Impacto y riesgo ambiental
Las fugas y derrames de hidrocarburos en ríos y cuerpos de agua representan no solo un riesgo ambiental, sino una amenaza para la salud pública y la economía local. El daño a los afluentes puede persistir durante años y requiere esfuerzos prolongados de limpieza, monitoreo y restauración ecológica.
Además, organizaciones y comunidades han denunciado la falta de medidas preventivas, como infraestructura de contención o muros de protección adecuados para evitar que inundaciones golpeen las zonas donde pasan ductos sensibles, lo que agrava la vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos.
Mientras Persiste la fuga, el enfoque principal de Pemex y las autoridades ambientales sigue siendo detener el avance del hidrocarburo, contener la contaminación y proteger a las familias y ecosistemas del río Cazones; sin embargo, la situación continúa en desarrollo y exige seguimiento continuo de las labores de mitigación.