Melchor Peredo: quien es y por que tras su fallecimiento, su obra deja huella en Veracruz

Melchor Peredo: quien es y por que tras su fallecimiento, su obra deja huella en Veracruz

El último gran exponente del muralismo mexicano falleció a los 99 años en Xalapa, dejando un legado artístico invaluable que trasciende fronteras y define la identidad cultural veracruzana

Cortesía de Irene Alarcón/Diario del Istmo

El maestro Peredo no solo pintaba paredes; transformaba espacios grises.

El arte mexicano pierde hoy a su último gran titán. Con la partida de Melchor Peredo a los 99 años, se cierra el capítulo vivo del muralismo postrevolucionario, dejando en Veracruz un invaluable patrimonio visual que transforma nuestros edificios públicos en auténticos libros de historia abiertos para todos.

La madrugada de este miércoles 8 de abril, el corazón de Melchor Peredo García dejó de latir en su domicilio de la colonia Mártires de Chicago, en la ciudad de Xalapa. Su esposa, la promotora cultural Lourdes Hernández Quiñones, confirmó el deceso provocado por complicaciones renales y un evento cerebrovascular.

El maestro enfrentó sus últimos momentos rodeado de sus seres queridos, demostrando hasta el final un profundo apego a la vida. Sus restos son velados en el recinto Bosques del Recuerdo, donde la comunidad artística y cultural se reúne para rendirle un merecido homenaje.

El último eslabón de una generación dorada

Nacido en la Ciudad de México el 6 de enero de 1927, Peredo decidió dedicar su vida a la pintura desde los 11 años. Su formación académica lo llevó a las aulas de la Academia de San Carlos y La Esmeralda, forjando un estilo inconfundible.

Fue alumno directo de leyendas como José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. De este último, absorbió conocimientos invaluables en el Taller de Ensaye de Materiales de Pintura Mural del Instituto Politécnico Nacional, perfeccionando la técnica del fresco.

Su obra siempre mantuvo una visión nacionalista, humanista y democrática. A través de sus pinceladas, Peredo buscó reivindicar la historia de México, alejándose de los mitos europeos para enaltecer figuras clave como La Malinche y Moctezuma con una perspectiva dignificante.

Un legado plasmado en los muros de Veracruz

Aunque su talento lo llevó a crear más de 50 murales en países como Estados Unidos, Canadá y Francia, fue en el estado de Veracruz donde consolidó su mayor producción artística. Sus obras son hoy patrimonio visual de la entidad.

El maestro Peredo no solo pintaba paredes; transformaba espacios grises en manifiestos de identidad. Su técnica del fresco, que requiere una precisión absoluta antes de que el material se seque, demostró un dominio técnico que muy pocos artistas contemporáneos poseen.

Para quienes deseen conocer y admirar el trabajo de este maestro del fresco, estos son los puntos clave donde su obra sigue viva:

  • Palacio de Gobierno (Xalapa): Alberga “Una Revolución Continua”, donde plasmó episodios históricos y figuras clave de la identidad regional.
  • Antiguo Palacio de Justicia: Aquí se encuentra “Resistencia Heroica”, una imponente obra en fresco-acrílico que narra la defensa del pueblo veracruzano ante las invasiones.
  • Palacio Municipal de Xalapa: Resguarda “Xalapa, manantial de cultura”, una serie de frescos portátiles sobre placas de cemento instalados en los muros de las escaleras.
  • Técnica magistral: Peredo era un experto en la pintura al fresco, trabajando a menudo sobre andamios a gran altura o utilizando cañas de bambú de más de diez metros.

La trascendencia de un artista incansable

Hasta sus últimas semanas, Peredo se mantuvo intelectualmente activo. Recientemente había recibido a investigadores para documentar su trayectoria y esperaba con ansias la publicación de su libro “Una revolución continúa”, respaldado por la Secretaría de Cultura.

Además de su trabajo monumental, produjo una extensa obra de caballete que ha sido exhibida en diversos museos nacionales. Su labor no se limitó a la creación, ya que también compartió su conocimiento como académico en universidades de México, Canadá, Estados Unidos y Francia, formando a nuevas generaciones de creadores.

En 1984, su talento fue reconocido internacionalmente con la medalla de la Universidad de París XII. Sin embargo, su mayor galardón fue el reconocimiento del pueblo veracruzano, que convive diariamente con sus creaciones en los espacios públicos.

Es fundamental destacar que la partida de Melchor Peredo no significa el fin de su voz. Sus murales seguirán hablando a las futuras generaciones, recordándonos que, como él mismo decía, una ciudad sin arte es simplemente un cajón para vivir y dormir.

Latidos del Sur

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