Algas rojas encienden esperanza contra letal hantavirus en crucero aislado

Algas rojas encienden esperanza contra letal hantavirus en crucero aislado

Un brote de hantavirus Andes con 3 muertes en el crucero MV Hondius impulsa el interés en una proteína marina que, en estudios, reduce hasta 99.99% la carga viral

Cortesía de Fabian Pamplona/Diario del Istmo

En modelos animales, logró proteger al 80 % de los sujetos expuestos a dosis letales.

Mientras el crucero MV Hondius permanece en cuarentena con siete casos confirmados de hantavirus —tres de ellos mortales—, un hallazgo científico proveniente del océano comienza a perfilarse como una alternativa prometedora frente a una enfermedad sin tratamiento antiviral específico aprobado.

Se trata de la proteína Griffithsin (GRFT), extraída de algas rojas marinas, que ha mostrado resultados sobresalientes en estudios preclínicos realizados por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos. De acuerdo con las investigaciones, este compuesto logra reducir hasta en 95 % la infección celular y en más del 99.99 % la carga viral infecciosa del hantavirus Andes, una de las variantes más peligrosas.

El brote a bordo del buque, operado por Oceanwide Expeditions, fue confirmado el 6 de mayo de 2026 por el Centro de Enfermedades Virales Emergentes de los Hospitales Universitarios de Ginebra, en coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre los afectados se reporta una pareja neerlandesa y una mujer alemana que fallecieron por complicaciones respiratorias, además de un paciente en estado crítico.

La embarcación sigue en Cabo Verde

La embarcación, con 147 personas de 23 nacionalidades, permanece fondeada frente a Cabo Verde mientras se coordinan evacuaciones médicas hacia centros especializados en Europa.

El hantavirus provoca el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), una enfermedad con una tasa de letalidad de entre 35 y 40 %. A diferencia de otras cepas, la variante Andes —endémica del sur de Argentina y Chile— tiene la capacidad de transmitirse entre personas mediante contacto estrecho, lo que eleva su riesgo epidemiológico.

Frente a este escenario, la Griffithsin destaca por su mecanismo de acción: se une a las glicoproteínas del virus, bloqueando su entrada a las células humanas. En modelos animales, logró proteger al 80 % de los sujetos expuestos a dosis letales, sin mostrar efectos tóxicos relevantes.

Vigilancia en puertos internacionales de México

Para México, el doble contexto —un brote internacional activo y el desarrollo de una posible solución natural— abre oportunidades estratégicas. Aunque no se reportan casos recientes en humanos, el país mantiene presencia de hantavirus en roedores silvestres, principalmente en el norte y centro.

Además, como destino clave del turismo de cruceros, con puertos en Ensenada, Mazatlán, Cozumel y Progreso, la vigilancia epidemiológica se vuelve fundamental. En paralelo, especialistas apuntan al potencial del país para impulsar el cultivo sostenible de algas rojas, aprovechando su biodiversidad marina tanto en el Pacífico como en el Golfo de México.

Este avance científico no solo plantea una posible alternativa terapéutica accesible, sino que también refuerza la importancia de invertir en investigación abierta, bioeconomía azul y estrategias de salud pública que integren soluciones naturales frente a enfermedades emergentes.

Latidos del Sur

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