El minimalismo y la crisis del simplismo

El minimalismo y la crisis del simplismo

Valeria Sánchez Mendoza/Latidos del sur

El arte es algo que se encuentra en cada punto de nuestras vidas, desde los cuadros presentados en museos, hasta una simple revista para comprar productos Avon, siendo algo tan intrínseco que no existe una forma de presentar algo con una belleza totalmente limitada y esperar que se quede en la gente.

Según el Architectural Digest México y Latinoamérica, el minimalismo fue una corriente nacida en el siglo XX con el objetivo de resaltar puramente lo esencial, sin saturarla con cosas innecesarias, sin embargo, los alcances actuales de esta corriente podrían haber malinterpretado el objetivo original  y generar masacres en obras artísticas actuales.

Hoy en día, el minimalismo esta tan adentro que las grandes marcas han renunciado a aspectos que antes solían darles vida y se limitan a entregar productos vacíos, en un intento de comunicar más con menos se acabaron creando logos sin sentido que a duras penas puede entenderse lo que intentan transmitir.

Al caminar por las calles y ver diseños que, en su momento, desbordaban creatividad y esencia, convertirse en sombras del pasado solo va mostrándonos que la creatividad está agonizando en pro de darnos modelos cada vez más flojos.

Esta corriente, en su momento, había sido una propuesta totalmente innovadora, después de todo “menos es más”, sin embargo, el abuso que se ha cometido en contra de este movimiento ha sido tan brutal que se ha llegado a lo absurdo.

Un ejemplo de esto es el famoso logo de Cinemex, el cual antes mostraba un rollo dando una vuelta de manera ingeniosa, generando una esfera, además de la combinación de diversos colores para darle vida y mostrar la magia del cine; hoy solo es una simple línea que da dos vueltas y tenemos que asumir que es ese rollo mágico, cuando apenas y se distingue de un simple resorte.

Este es uno de los ejemplos más notorios, no obstante, este no es el único ejemplo de rediseños que te dejan pensando si realmente costaron la cantidad que se dice o si esto es una especie de lavado de dinero o de fuerte nepotismo que de alguna manera justifique el horroroso cambio que te deja pidiendo el regresar lo que ya había funcionado por mucho tiempo.

El problema no es que la gente quiera generar diseños sencillos y libres de saturación, el problema es que poco a poco se pretenden brindar retratos cada vez más tristes, esperando que transmitan la magia que antes sentíamos, utilizando logos que ya eran mágicos y convirtiéndolos en obras totalmente desabridas y sin pasión.

Es fácil mirar atrás y darse cuenta de cómo antes había un mayor esfuerzo en generar un dinamismo en los diseños que se presentaban al público, buscaban que la gente sintiera emociones y no solo se limitaban a otorgar productos porque sí, porque es obligatorio. Hasta cierto grado, había magia y un gran proceso de pensamiento detrás de cada presentación.

Bastaba presenciar las distintas formas en que se anunciaba algo, las formas tan vivas en que se daban a conocer, la forma en que se jugaban con distintos elementos que nos hacían meternos en el anuncio, cosa que hace ver que, de alguna manera, hemos retrocedido en cuanto a este aspecto.

Porque lo que antes se veía como algo innovador, por alguna razón, hoy se ve como saturación y fuera de lo esencial y se pretende arrancar esa vivacidad de cualquier marca con tal de, supuestamente, sentirse más actualizados y a la par de las nuevas generaciones, cuando es en esos cambios que ignoran la chispa que le brinda identidad.

¿Cómo es posible que el ser humano haya encontrado innecesario la presentación de emociones en cada una de sus creaciones?

Uno sale a la calle, lee revistas o ve anuncios esperando encontrar presentaciones que lo atraigan y lo inspiren, sentirse de alguna manera conectado a la marca, cosa que es imposible si las empresas se limitan a proporcionar imágenes mediocres que poco hacen el esfuerzo en comunicar y generar una conexión con las personas que visualizan la forma en que las empresas se venden.

Hoy en día, es necesario que se aprenda apreciar el arte en todo su esplendor, para que todos los aspectos que hacen tan bellos y únicos a cada anuncio puedan apreciarse y no se dejen de lado para ser reemplazados por contrapartes tristes que intentan ser una burda imitación.

Se han dejado de lado varias cosas, y aunque algunas si hayan sido mera saturación, muchos elementos ayudaban a dar vivacidad a los que se ofrecía, dando brillo a cada proyecto.

Lo que muchas empresas no entienden es que aquello que permite que el minimalismo funcione es la habilidad de comunicar con poco, muchos intentan comunicar en base a las imágenes creativas que se tenían generando completos desastres que de no ser por diseños previos no entenderías lo que la empresa te está tratando de ofrecer.

Es el respeto a la esencia lo que puede permitir que estos cambios funcionen o se genere un atropello a lo que se intenta ofrecer, pues lo que está matando a las marcas es como estas se despojan de su identidad en búsqueda de una nueva, la cual no se logra transmitir o se transmite horriblemente.

El minimalismo llegó para quedarse, y aunque eso no es del todo malo, es indispensable que se aprenda a distinguir que cosas realmente necesitan del minimalismo y que cosas están siendo acabadas en cuanto a creatividad se trata.

Latidos del Sur

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *