Avistan buques de guerra de Estados Unidos a 50 km de la costa de Venezuela
- Son el destructor USS Stockdale y del crucero USS Gettysburg.
- Las naves hicieron maniobras frente al estado de Falcón, en aguas internacionales, pero dentro la Zona Económica Exclusiva venezolana.
Cortesía de Clarín

Dos buques de guerra estadounidensesfueron avistados el jueves a unos 50 kilómetros de la costa del estado venezolano de Falcón, en aguas internacionales pero dentro de la Zona Económica Exclusiva del país sudamericano.
Se trata del destructor USS Stockdale, de la clase Arleigh Burke, y del crucero USS Gettysburg, de la clase Ticonderoga, que realizaban una maniobra conjunta, en lo que representa una nueva señal de presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro.
Según datos satelitales y registros marítimos, los dos buques navegaron en formación de oeste a este, bordeando Aruba y Curazao antes de posicionarse frente a la costa venezolana.
La presencia simultánea de ambos buques, equipados con el sistema de combate Aegis y capacidades avanzadas de defensa aérea y ofensivas, se interpreta como parte del despliegue militar más amplio que Washington inició en el Mar Caribe en septiembre para contrarrestar las redes narcoterroristas y los grupos criminales transnacionales.

El tránsito, si bien se ajusta plenamente al derecho internacional, se produce en un momento de creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela, agudizada en los últimos días por la presencia del grupo de batalla del portaaviones Gerald R. Ford en la zona.
Las autoridades venezolanas no se han pronunciado oficialmente sobre la maniobra, mientras que los analistas advierten del riesgo de una nueva escalada en una zona estratégica y ya de por sí inestable.
El jueves, la prensa estadounidense informó de un nuevo ataque contra un presunto barco de narcotráfico en el Caribe, lo que eleva a 80 el número de muertos en la polémica campaña antidrogas, según informó la prensa de Estados Unidos.
No se precisó la fecha del ataque: la cadena CBS informó que el barco fue destruido el lunes, mientras que el New York Times reportó que el ataque tuvo lugar el miércoles, citando ambos medios a un funcionario anónimo del Pentágono. El Pentágono no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios.
Maduro pide paz
También el jueves, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, hizo un llamamiento público a su colega estadounidense, Donald Trump, pidiéndole por la paz en el continente, durante una marcha del chavismo en Caracas.
«No a más guerras eternas, no a más guerras injustas, no más Libia, nomás Afganistán! Que viva la paz!», declaró Maduro.
Consultado sobre si tenía un mensaje para Trump, el líder chavista respondió: «Mi mensaje es: Yes, peace! Yes, peace!», y evitó referirse a una eventual invasión militar de Estados Unidos: «estamos ocupados con el pueblo, gobernando con paz».
Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, advirtió sobre las «consecuencias incalculables» de una posible guerra en el Caribe.
«No vale la pena el dolor que un conflicto causaría a todos los países del continente, incluyendo a Estados Unidos», declaró Rodríguez a la televisión estatal VTV.
El presidente de la Asamblea Nacional acusó a Washington de emplear «la máxima agresión» para promover un cambio de régimen en Caracas, y sostuvo que el verdadero objetivo de la operación naval antidrogas es desestabilizar un gobierno «legítimamente constituido».
El canciller Yván Gil subrayó que Caracas «no tiene ninguna disputa con Estados Unidos», pero que se ve «unilateralmente amenazada por un país que utiliza su capacidad para generar muerte y destrucción».
Según Gil, el despliegue militar de Washington equivale a «un intento de invasión» y viola el derecho internacional.
El embajador venezolano ante a ONU, Samuel Moncada, anunció que enviará una carta al secretario general António Guterres instándolo a condenar explícitamente las «acciones provocadoras» de Estados Unidos y a exigir la retirada inmediata de las fuerzas estadounidenses del Caribe.
La carta critica la «falsa igualdad» entre Washington y Caracas y afirma el derecho de Venezuela a la legítima defensa ante una «amenaza inminente».