Enchúlame La Silla: Don José Luis, ejemplo de resiliencia en Coatzacoalcos, estrena silla de ruedas nueva

Enchúlame La Silla: Don José Luis, ejemplo de resiliencia en Coatzacoalcos, estrena silla de ruedas nueva

Don José Luis Palafox Guerrero, vendedor de lotería en Coatzacoalcos desde hace más de 40 años, fue uno de los beneficiados con una silla de ruedas nueva

Cortesía de Irma Santander/Diario del Istmo

Don José Luis Palafox Guerrero.

Don José Luis Palafox Guerrero, vendedor de lotería en Coatzacoalcos desde hace más de 40 años, fue uno de los beneficiados con una silla de ruedas nueva que le entregó el Club Rotario y el DIF Municipal, a través del programa “Enchúlame La Silla”.

A sus 66 años, José Luis es un ejemplo de resiliencia, se dedica a la venta de billetes de lotería, recorriendo en su silla de ruedas restaurantes, dependencias de gobierno y la vía pública. Sin embargo, su labor se volvió una batalla cuesta arriba hace seis años, cuando la diabetes y una infección mal atendida derivaron en la amputación de su pierna derecha.

“Yo pensaba que me iba a curar, pero ahí demoré 15 días en el seguro social hasta que me cortaron mi pierna derecha”, relató mientras recibía su nuevo aparato para darle una mejor movilidad.

A pesar de la pérdida, la necesidad de subsistir lo mantuvo activo en una silla de ruedas que, con el tiempo, terminó en condiciones deplorables.

“Como no tenía yo ayuda de ningún lado, pues tenía que buscarle para la comida, para los pasajes”, explicó.

Originalmente, José Luis acudió a las instalaciones del INAPAM con la esperanza de que repararan su antigua herramienta de trabajo; no obstante, el diagnóstico de los técnicos fue contundente: la silla ya no tenía compostura.

Ante esta situación, el programa fue más allá de la reparación y le donó una silla completamente nueva, permitiéndole continuar con su oficio de manera segura y cómoda.

MANOS EXPERTAS DESDE CUERNAVACA: EL ARTE DE RECONSTRUIR LA MOVILIDAD

Detrás de cada silla recuperada existe un equipo especializado del grupo Alen que viajan desde Cuernavaca, Morelos, contratados por el Club Rotario para transformar equipos que muchos darían por perdidos.

Federico Espinoza Bello, uno de los tres técnicos encargados del ensamblaje, detalló la complejidad de su labor.

“Llega la silla, la desarmamos, ya nosotros la ensamblamos, cambiamos baleros, brazos, ligas, lo que vaya requiriendo. Estas vienen ya quebradas, frenos, plataformas, puños de pie, las detallamos con pintura”, explicó Espinoza Bello.

El equipo utiliza herramientas de precisión como llaves Allen, de trinquete, amoladoras y taladros para asegurar que cada unidad sea funcional.

El tiempo de reparación es variable, dependiendo del daño estructural; en algunos casos, una sola silla puede requerir hasta dos horas de trabajo intenso.

Al ser cuestionado sobre el resultado final de las reparaciones, Federico afirmó que el compromiso del equipo es entregar como nuevos los aparatos de movilidad.

Latidos del Sur

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