Muere Ángel Eduardo Gil Sarracino, ajustador de seguros ampliamente conocido en Coatzacoalcos
Compañeros de labores se dieron cita en su domicilio en la colonia María de la Piedad para acompañar a la familia del gran Ángel Sarracino. Descanse en paz
Cortesía de Luis Alberto Ponce Rodríguez/Diario del Istmo

De manera sorpresiva, sin que nadie se lo pudiera esperar, Ángel Eduardo Gil Sarracino, reconocido ajustador de seguros de esta ciudad, fue sorprendido por la muerte quien se lo llevó la noche del viernes cuando se encontraba en su hogar, siendo trasladado a una clínica pero ya había emprendido el viaje.
Sarracino, Ángel, “Angelito” o “Sicario” (esto último por su rostro serio, firme, pero solo era eso, ya que era un verdadero tipazo) como le conocían amistades a don Ángel Eduardo Gil Sarracino, que eran muchas.
De tez morena, ojos hundido, de mirada seria, de esa que analiza todo lo que está delante de él, casi siempre con una Coca-Cola y un tabaco, de impecable vestir y mejor trato, respetuoso con todos, amable y cordial.
De amistad franca, soporte de muchas personas con sus consejos y observaciones que daba, casi siempre llegaba a los lugares donde se registraban los percances, reconocido por todos los peritos viales.
Los de la vieja guardia, con los años y sobre todo el trato cordial, le hacían de vez en cuando una broma, arrancándole una sonrisa a quien con su mirar, parecía guardia presidencial, por la atención.
Ahora, antes de su partida, sentado, sin un problema aparente, le dio una tos que lo sorprendió al igual que a sus familiares que lo llevaron ante el médico, pero ya había partido, ahora para atender seguro un percance en el cielo, lugar donde se adelantó un gran ser humano como lo fue don Ángel Eduardo Gil Sarracino.
Compañeros de labores se dieron cita en su domicilio en la colonia María de la Piedad para acompañar a la familia del gran Ángel Sarracino. Descanse en paz.