¿Por qué la acusación contra Castro podría conducir a una guerra entre Estados Unidos y Cuba?
Cortesía de Patrick Oppmann/CNN
Se trata de una acusación que podría acabar con cualquier posibilidad, aún latente, de un acuerdo para evitar un conflicto armado entre Estados Unidos y Cuba.
Los cargos federales contra el exlíder de Cuba Raúl Castro por el derribo de un avión civil en 1996 encendieron a la comunidad de exiliados cubanos en Miami, donde la acusación fue anunciada este miércoles, el mismo día en que la diáspora cubana celebra su independencia de España.
Al ver un Gobierno cada vez más debilitado en La Habana, los exiliados anticastristas han abogado contra cualquier acercamiento con La Habana que deje en el poder a funcionarios del Gobierno cubano.
Pero para los cubanos en la isla que apoyan la revolución, hay pocas posibilidades de que Castro vaya a irse a alguna parte, y mucho menos a una sala de tribunales en Miami.
“Es la encarnación viviente de la revolución”, dijo a CNN el exdiplomático estadounidense Ricardo Zúñiga sobre Castro.
Zúñiga formó parte del equipo secreto de negociación que alcanzó un acuerdo con funcionarios cubanos, incluido el hijo de Raúl Castro, para restablecer las relaciones diplomáticas durante el Gobierno de Barack Obama.
Acusar a Castro como una forma de presionar al Gobierno cubano para llegar a un acuerdo bien podría resultar contraproducente, dijo Zúñiga.
“Con el tiempo, la frustración de ambos lados podría derivar en un conflicto simplemente porque Washington cierre la comunicación con el Gobierno cubano a través de esta acusación”, afirmó el exdiplomático.
Pero muchos exiliados creen que la revolución fundada por Fidel Castro y Raúl Castro se está desmoronando y que solo se necesita más presión para acelerar un colapso que consideran inevitable.
“El tiempo de los Castro terminó”, dijo el martes en X la congresista María Elvira Salazar, quien es cubanoestadounidense.
Para los exiliados de Miami, el derribo en 1996 de dos aviones civiles pertenecientes al grupo voluntario Brothers to the Rescue por parte de fuerzas cubanas —que mató a cuatro cubanoestadounidenses a bordo— representa un crimen que ha permanecido impune durante más de 30 años.
“Es un país que realmente necesita ayuda”
Aunque ha mencionado repetidamente su popularidad entre los votantes cubanoestadounidenses, Donald Trump no ha descartado un posible acuerdo que pueda evitar un ataque de Estados Unidos contra la isla gobernada por comunistas.
“Puedo (hacer un acuerdo) cambien o no el régimen. Ha sido un régimen duro y mataron a mucha gente”, dijo Trump a periodistas el martes.
“Pero es un país que realmente necesita ayuda. No pueden encender las luces, no pueden comer. No queremos ver eso”.


Aunque Trump asegura que el Gobierno de Cuba está “desesperado” por llegar a un acuerdo, también dijo lo mismo sobre Venezuela e Irán, donde las negociaciones terminaron abruptamente con ataques militares de Estados Unidos.
Marco Rubio, cubanoestadounidense y férreo opositor de los Castro, ha dicho que el liderazgo de Cuba debe abandonar el poder.
Frente a opciones tan drásticas, el Gobierno cubano podría optar por resistir hasta el final en lugar de ceder el poder sin disparar un solo tiro.
Se trata de un país donde cada discurso oficial termina con el grito de “¡Patria o muerte!”.
Creciente crisis económica y humanitaria
Sin embargo, el bloqueo petrolero impuesto por el Gobierno de Trump sobre Cuba ha empujado a la isla aún más cerca del borde de una crisis económica y humanitaria.
Las sanciones contra empresas extranjeras que hacen negocios con el Gobierno cubano también han obligado a algunas líneas navieras que importan alimentos a la isla a anunciar que cesarán sus operaciones.
La creciente escasez y los apagones han provocado protestas aisladas contra el Gobierno, algo que las autoridades cubanas normalmente no toleran.
Una visita extraordinaria del director de la CIA, John Ratcliffe, la semana pasada sirvió para advertir al Gobierno de Cuba, dijeron funcionarios estadounidenses, y para alertar a La Habana de que su margen para hacer concesiones se estaba reduciendo.
El lunes, el Departamento de Estado anunció una nueva ronda de sanciones económicas contra altos funcionarios.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, desestimó las medidas y dijo que ningún funcionario cubano “tenía propiedades que proteger bajo jurisdicción de Estados Unidos”.
La acusación contra Raúl Castro, quien encabezaba las Fuerzas Armadas cubanas en el momento del derribo, eleva la tensión entre los enemigos de la era de la Guerra Fría a un nivel no visto en décadas.
Y los cargos sientan las bases para una posible operación militar de Estados Unidos para extraditarlo, como ocurrió con Nicolás Maduro, un aliado cercano de Cuba.
Pero, a diferencia de Venezuela, donde las Fuerzas Armadas de Maduro ofrecieron una defensa débil que fue rápidamente superada por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y sus antiguos lugartenientes acataron rápidamente las exigencias de Trump, los leales a Castro probablemente reaccionarían de manera mucho más beligerante.
Amenazas de un “baño de sangre”
Al igual que ocurrió con el derribo de 1996 —cuando Brothers to the Rescue había lanzado previamente panfletos contra el Gobierno sobre La Habana— las autoridades cubanas insisten en que hoy tienen derecho a defender su soberanía.
Las Fuerzas Armadas de Cuba ya se preparan para repeler un posible ataque de Estados Unidos y Díaz-Canel ha prometido que “un baño de sangre” espera a cualquier fuerza invasora.
En toda la isla, las Fuerzas Armadas realizan maniobras mientras el Gobierno advierte a la población civil que se prepare para un ataque.
Cualquier movimiento contra Castro probablemente conduciría a una guerra abierta, incluso si Cuba está ampliamente superada en capacidad militar.
Aunque oficialmente está retirado, Raúl Castro, de 94 años, sigue siendo mencionado en Cuba como líder de la revolución y general del Ejército.
Cuando hace una rara aparición pública, todavía viste uniforme militar.
Casi todos los principales funcionarios políticos y militares han sido elegidos personalmente por Castro, y su sucesor como presidente y secretario del Partido Comunista, Díaz-Canel, asegura que todas las decisiones importantes pasan por él.
Apuntar contra Castro podría dejar a los funcionarios cubanos con poco margen de maniobra, advirtió el exdiplomático Zúñiga.
“Del lado cubano, al cerrarse la comunicación, podrían no apreciar que la siguiente etapa por parte de Estados Unidos podría ser algún tipo de ataque”, afirmó.
“Pero no queda mucho por destruir que no esté ya decrépito”.