Therians: Qué son y por qué esta tendencia viral de 2026 preocupa a padres y psicólogos
El fenómeno de adolescentes que se identifican espiritualmente como animales ha saltado de TikTok a los parques de América Latina, generando un intenso debate sobre la salud mental y la identidad
Cortesía de Fabian Pamplona/Diario del Istmo

Si has navegado por TikTok o Instagram en las últimas semanas de este 2026, es probable que te hayas topado con videos de jóvenes usando máscaras realistas, corriendo en cuatro patas y aullando en parques públicos. No se trata de una simple fiesta de disfraces ni de una convención de cómics; estás presenciando el auge de los “therians”, la subcultura que ha pasado de ser un nicho desconocido a protagonizar las conversaciones familiares y escolares en todo México y el resto del continente.
El término “therian” deriva del griego therion (bestia) y define a personas que sienten que, aunque habitan un cuerpo humano, su identidad intrínseca es la de un animal. A diferencia de la comunidad furry, que crea personajes antropomórficos por diversión o arte, los therians aseguran que su vínculo es espiritual, psicológico o incluso resultado de una reencarnación. Según portales especializados como The Therian Guide, esta conexión se manifiesta a través de un “despertar”, donde recuerdos de vidas pasadas —como cazar en bosques o volar— se hacen presentes.
El fenómeno, que ganó tracción inicial en Uruguay y Argentina, se ha viralizado explosivamente. Los integrantes practican la “quadrobics” (cuadrupedia), un deporte que imita el movimiento animal, realizando saltos acrobáticos y carreras utilizando manos y pies. Sin embargo, la tendencia ha encendido las alarmas tras denuncias en redes sociales sobre comportamientos agresivos, incluyendo el caso de una madre que reportó un ataque hacia su hija por parte de un grupo que simulaba una manada.
¿Qué dicen los expertos en salud mental?
Para comprender si esto es una fase o una patología, consultamos la postura de la psicología moderna. La Dra. Mariana Estévez, psicóloga clínica especializada en adolescencia, explica que es crucial no patologizar inmediatamente la búsqueda de identidad, pero sí mantener la vigilancia.
“La adolescencia es una etapa de exploración y pertenencia. Ser un therian puede funcionar como un mecanismo de afrontamiento o una forma de encontrar comunidad en un mundo digitalizado”, señala la especialista. Sin embargo, advierte sobre la línea delgada con la disociación: “El problema surge cuando la persona pierde el contacto con la realidad o utiliza esta identidad animal para evadir responsabilidades humanas o justificar conductas agresivas. Si el joven cree ‘físicamente’ que se está transformando, podríamos estar hablando de licantropía clínica, un trastorno psiquiátrico raro, aunque la mayoría de los therians actuales son conscientes de su humanidad física y lo viven más como una experiencia espiritual”.
En conclusión, mientras para algunos es una expresión creativa y atlética, para padres y educadores representa un desafío para distinguir entre un juego de rol inofensivo y un posible aislamiento social. Lo cierto es que los therians han llegado para marcar la agenda digital de 2026.